En esta pintura te llevo a junio del año pasado, cuando pasé una semana en mi pueblo natal. Había pasado mucho tiempo desde que estuve en mi tierra a principios del verano. Durante mi semana libre, tuve tiempo de tener una reunión de clase con un grupo de compañeros de la secundaria y de encontrarme con amigos y familiares. Volviendo al cuadro, la idea de éste nació en el jardín de mi cuñado. Junto a su casa brillaba un mar de soles amarillos, un montón de (Trollius europaeus) o “ploppän” como decimos en el norte. Me quedé con la boca abierta al ver lo bonito que era. Hace muchos años desde que había logrado estar aquí cuando están en flor. Probablemente no haya mejor señal de verano que su floración en el interior de Laponia.
Junio – noches brillantes.
Otra cosa que me llamó la atención fue la luz. Había olvidado lo brillante que es la luz y lo fascinante que es tener noches de verano brillantes cuando no llega la oscuridad. Quizás por eso encuentro los colores tan fuertes y claros. Después del largo y oscuro invierno, necesitas llenarte de luz y energía. Mis baterías se recargaron en poco tiempo durante estos días. Dejé que la pared de su casa se convirtiera en un fondo rojo detrás de las flores de color amarillo brillante y el césped verde con su nuevo y llamativo verdor. Un cuadro colorido que te hace feliz, creo. ¿Qué opinas? El cuadro se encuentra guardado en la galería bajo el título Laponia – verano. Como siempre te invito a que dejes un comentario si te apetece.

